Sostenibilidad. Naturaleza en estado puro
Las Islas Galápagos son de origen volcánico situadas en el Océano Pacífico, a unos 1.000 kilómetros de la costa de Ecuador. Este conjunto de islas es reconocido mundialmente por su biodiversidad única.
Galápagos, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978 por la UNESCO, es el único hogar de especies como la tortuga gigante de Galápagos (Chelonoidis nigra). Estas tortugas pueden llegar a pesar más de 200 kilogramos y vivir más de 100 años.
También destacan entre los reptiles emblemáticos de Galápagos las iguanas marinas y terrestres. La iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) es única en el mundo, ya que ha evolucionado y se ha adaptado para nadar y alimentarse de algas en el mar.
También está la iguana terrestre (Conolophus subcristatus) que se alimenta principalmente de cactus y vegetación local.
La flora de Galápagos es tan única como su fauna. En las islas se encuentran bosques de mangle, cactus gigantes y plantas endémicas. Muchas especies han evolucionado para adaptarse a las condiciones áridas, como la scalesia y la opuntia.
Las Islas Galápagos tienen un valor excepcional para la humanidad por su naturaleza que debe ser preservada . El título y estatus de Patrimonio Natural de la Humanidad implica un compromiso con su cuidado por parte de quienes las habitan y de los visitantes.
Las Galápagos han sido fundamentales para el avance de la biología y la comprensión de la evolución, gracias a los estudios realizados por Charles Darwin en el siglo XIX.